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Hay imágenes en blanco y negro, sí. Pero también contenidos e historias en blanco y negro. Y esas son las mejores. Porque se nos presentan desnudas, ausentes de artificios y adornos. Humanas y sinceras. Son historias que reflejan lo que queda cuando te miras cara a cara y no ves más que sombras, contrastes y luces.

Blanco y negro

Fotografía de Isabel Muñoz.

El blanco y negro es el silencio, es la madurez, el alma de las cosas, lo auténtico. Lo verdadero de cada uno se viste en blanco y negro. Por eso, las marcas deben tirar de esas historias en blanco y negro en su marketing de contenidos. Porque emocionan, porque son creíbles. Porque sí.

Esta es una historia en blanco y negro…

Aprendí a amar al blanco y negro con el CINE. Así, con mayúsculas. Porque el cine de verdad es en blanco y negro. Sí, hay grandes películas, obras maestras incluso, filmadas en Panavision o en Technicolor. Pero… no es lo mismo. Y es que la niebla tiene otra densidad en blanco y negro, los ojos de Ingrid Bergman brillan de otra forma en blanco y negro y el vampiro de Düsseldorf es más sanguinario en blanco y negro. Hasta el humo del tabaco es glamuroso en blanco y negro.

¿Y qué decir de la fotografía? Así también lo entienden grandes fotógrafos patrios, como Alberto García-Alix, el artista yonki cuya vida ha sido una continua huida hacia adelante y que se convirtió en el fotógrafo oficial de La Movida. No sabemos si fue él quien eligió el blanco y negro o al contrario; o la catalana Isabel Muñoz, retratando la elegancia y, por qué no decirlo también, las miserias del Tercer Mundo en blanco y negro.

También la moda abraza al blanco y negro. Porque el dandi, el dandi de verdad -y no me refiero a esos de envoltorio, a los dandies de saldo- adora al blanco y negro, básicamente porque coincide con su forma de pensar: “El dandismo es la codificación de la soledad, la resistencia tierna y desesperada a la exclusión de un mundo que acepta solo a quien se somete por entero a sus exigencias”.

Y no solo el dandi. ¿Hay algo más bello que una mujer envuelta en negro? Solo tienen que ver la aparición estelar de Rita Hayworth en “Gilda”, cuando canta su “Put the blame on mame”. Con esos guantes largos, negros como el azabache, que parece que escalan hasta sus hombros, dando más forma aún si cabe a su figura.

¿Saben? A veces se echan de menos más campañas en blanco y negro, más marketing en blanco y negro, más contenidos en blanco y negro. Más vidas en blanco y negro.